En unas jornadas educativas escuché a un ponente animar al profesorado a ser referentes. El curso era de características digitales por lo que, en principio, aquella formación parecería no pretender una gran profundidad.
Pero sí que la tuvo. Aquel hombre quería hacer ver a los docentes que si querían el respeto y consideración de sus centros educativos hacia su asignatura y hacia ellos mismos, tenían que ser "referentes". Pero referentes ¿de qué? ¿de lo digital? A lo que el ponente respondió que no importaba; "referentes en algo" ya que con ello, la asignatura, según su opinión, no caería en la irrelevancia.
Por su forma de explicarlo, este "ser referente" tenía atributos de autodidactismo, esfuerzo, dedicación e incluso sacrificio. Siempre en positivo, contribuyendo a que crezcan el respeto, la solidaridad y el trabajo de equipo.
He conocido compañeros que son referentes en ámbitos muy distintos a los de su docencia directa. Y creo que aquella charla formativa para docentes vino a confirmar lo que yo mismo estaba desarrollando como docente de Religión católica con proyecto de innovación.
Más allá de lo académico, también podríamos reflexionar sobre el significado de buscar o de ser "referentes" para los jóvenes. Es decir, algo más que un docente que transmite conocimientos. Lo que implicará transmitir también experiencias vitales y adoptar un rol más "incómodo" por lo que de exigencia personal se refiere para estar a la altura.
Todos necesitamos referentes para la vida. Pero ayer, eran los jóvenes quienes los buscaban. Hoy me parece que no los buscan y se conforman simplemente con quienes destacan, pero no son una referencia positiva. Su influencia sobre ellos y ellas no les empuja a ser mejores, a formarse o a esforzarse más, no les empuja a ser más solidarios ni a cooperar.
Son referentes de la superficialidad, egoísmo e incultura de la sociedad que da más valor a lo que dice; no por lo que dice sino por los seguidores que tiene en sus redes.
En el terreno de las creencias parece haber un despertar del ambiente religioso. Atrás parece que quedó la falta de referencia a lo divino. Entonces ¿sigue Jesucristo siendo un referente?. Habrá que valorar si los referentes de lo sagrado no caen en reverenciarse más a sí mismos que en referenciar a sus seguidores hacia Quién es el Referente con mayúsculas.
