MANO AMIGA


¿Alguna vez has necesitado una mano amiga? Lo más probable es que sí. Mucho podría decirse sobre estas manos.  Pero destacaremos solamente tres aspectos: su sinceridad, bondad y fidelidad. 

Una mano amiga es aquella que procede de una sincera amistad; que no es aduladora, ni interesada o sólo una amistad en apariencia, a medio camino entre el compañerismo y una relación más profunda y personal. Que tiene sincera valentía sobretodo para consigo mismo/a, rompiendo la inercia de lo que puede llegar a ser una insaciable autoestima de caer bien a todo el mundo, sobretodo de quienes se puede obtener mayor beneficio, poder o aplauso. 

Bondad, en sentido de "buena intención". Que piensa, desea, habla y actúa por nuestro bien y de las personas a quienes amamos, ofreciéndonos su consejo para evitarnos cualquier daño, o al menos, para ayudarnos a aprender a encajarlo y minimizar sus efectos. 

Fidelidad, en cuanto que tiene un carácter permanente, a pesar del tiempo, de la distancia, de malentendidos que pudieran haber desgastado en algún momento este vínculo que reconocemos como único, especial e irrenunciable. Que se renueva y actualiza, a veces de forma inesperada, buscando la ocasión adecuada. Que suele ser justamente cuando más se necesitaba. 

¿Alguien pensó que tú eras su mano amiga? ¿respondiste al regalo de su confianza? Quizá tu intención no fue nunca ser una mano amiga. Ser su mano amiga. Por ello, hay que tener cuidado, honestidad y cierta sensibilidad, para no construir falsas atmósferas de empatía, de comunión, de intimidad espiritual; pues podríamos estar dando pie a que alguien llegue a creer, pensar o sentir equivocadamente que camina acompañado/a de esa mano amiga, que nunca lo llegará a ser de verdad. Mejor no generar una expectativa de sinceridad, bondad y fidelidad que no estemos dispuestos o preparados para asumir. 

Una mano amiga no necesita escuchar un "gracias" con el oído, pues no sabrá distinguir si el eco de esa gratitud en su corazón es propio o ajeno, el de su amigo/a. Pues llega a difuminarse quién ayuda a quién. Quién es la mano amiga y quien el amigo que espera una mano. 

Si en estas entradas intentamos descubrir nuevos aprendizajes para la vida, entonces hay que subrayar que: siempre existirán nuevas oportunidades para reconocer una mano amiga o reconocerte tú mismo/a como tal.




IDEOGRAMAS

Un ideograma es un conjunto de símbolos que representan una idea. Un ejemplo de ideograma actual puede ser una sencilla señal de tráfico en la que sólo aparezca una flecha, indicándonos el sentido del tráfico hacia el que debemos dirigirnos. Pero aún contemplando este ejemplo, hay que aclarar que los ideogramas necesitan el consenso del grupo al que se dirigen y de la ayuda del aprendizaje para ser correctamente interpretados.

Los ideogramas más antiguos aparecen junto a pictogramas (imágenes del objeto o que se relacionan con él) en la escritura de los egipcios, sumerios, aztecas, indios americanos e incluso los cavernícolas, originando nuevas formas para comunicarse o relatar una historia.

Hay sin embargo ideogramas que por sí solos ya denotan una mayor profundidad de sentido y en su significado. Es el caso de los tatuajes que se han puesto de moda, que suelen ser símbolos japoneses que utilizan estos símbolos (llamados kanjis) que tienen su origen en el antiguo idioma chino.

Uno de los ideogramas más conocidos es la representación ideográfica de la palabra "crisis" en la escritura china. Que se compone de dos ideogramas unidos que significan "amenaza" y "oportunidad". Y nos enseñan que en todo momento de crisis existe un lado negativo (de pérdida, peligro, decepción...) y un lado positivo (de potencialidad, cambio a mejor, esperanza...).


El símbolo de la cruz, según el consenso y aprendizaje de la comunidad cristiana, representa al mismo tiempo la muerte y resurrección de Cristo. Repitiéndose esta idea de que toda realidad encierra estos dos aspectos. Quizá por ello sea bueno tener presente la enseñanza de estos ideogramas, para analizar con profundidad la complejidad del mundo que nos rodea, incluidas las personas. 



APRENDER DE LA NATURALEZA

Hace unos días, paseando por un parque, me llamó la atención un árbol cuyas flores eran rojas. Por curiosidad, le hice unas fotos para poder identificarlo mejor. Ello me ha ayudado a aprender algo más sobre la naturaleza y a compararla con algunas de nuestras características como seres humanos y nuestras experiencias vitales.

Como no tenía más referencia que la de un cartel que indicaba que procedía de Australia, busqué información en la red sobre el extraño árbol. Enseguida pude identificarlo: es el limpiatubos, árbol cepillo, limpiabotellas (por su forma), que científicamente se conoce como "Callistemon Citrinus" o estambres hermosos, cuyo olor recuerda a cítricos.  

Pude averiguar que hay diversas variedades de arboles, arbustos y plantas de hogar que pertenecen a su misma familia. Tan distintas unas especies de otras que en algunos casos costaría relacionarlas. 

Dicen de este árbol que es muy resistente, que sirve para decorar terrenos muy pobres y que necesita mucho la luz del sol. 

Navegando por blogs de los amantes de la naturaleza, me topé con un breve relato de cómo "resucitó" uno de estos, gracias a la constancia y paciencia de su cuidadora, que no dejó de regarlo aunque ya parecia muerto. Compartiendo con sus lectores, que no salía de su asombro, ya que con sus propias manos había comprobado la sequedad de sus ramas y hojas. Para terminar diciendo que "a menudo en el reino vegetal, la vida nace de la muerte, por chocante que parezca". 

Quizá el ejemplo de este árbol, nos enseñe que también la naturaleza tiene grandes lecciones que darnos, siendo otra ventana educativa por descubrir. 

Pudiendo ser un espejo donde reconocer que a pesar de nuestras diferencias, nos unen e identifican, igual que a las plantas, unas mismas familias: la humanidad, la sociedad, nuestra pertenencia a una comunidad o Iglesia, el hogar...

Y si un simple árbol puede alegrar lugares tristes, ¿no podremos nosotros esforzarnos en alegrar corazones? También aprender que por resistentes que creamos ser, necesitamos del sol, el agua... por lo que debemos saber cuál es nuestro sol y cuál es el agua que satisface nuestra sed de saber, tener, o hacer. Lo que nos alimenta espiritualmente. Nos guía; cuál es la raíz de nuestro amor y nuestra entrega.

Finalmente, este árbol, nos enseña que por difícil o imposibles que parezcan las cosas, la muerte, silencio o vacío no es el final, pues la vida siempre se abre camino...quizá no haya mejor ejemplo a la espera de una Pascua.
  

BÚSQUEDA DE SENTIDO


Para muchas personas, la Semana Santa ha dejado de tener sentido. Pero sigue siendo una oportunidad en el calendario para preguntarnos en qué creemos. Cuáles son nuestras convicciones y si estas se lanzan a una búsqueda de sentido más allá de nuestros parámetros, confiando en el relato que nos presenta la fe cristiana.

Ante un mundo que está cargado de preguntas, no podemos mirar hacia otro lado, eludiendo las respuestas. Pero dónde buscarlas, hacia donde mirar...

Ciertamente ninguno de nosotros estuvo presente hace dos mil años, para comprobar de primera mano si cada relato que nos cuenta el Evangelio fue tal y como lo conocemos. No vimos a Jesús entrar en Jerusalén. No lavó nuestros pies ni estuvimos junto a Él en su Última Cena. ¿Le traicionamos? No le acompañamos en su hora más difícil en el huerto ni pudimos salir corriendo cuando le apresaron. ¿Le negamos? Tampoco puede afirmarse que fuéramos nosotros quienes nos lavamos las manos ante su injusta condena. Seguramente, como Simón de Cirene, también nos hubiéramos resistido a ayudarle a cargar con el madero. No estuvimos a los pies de su cruz. Ni comprobamos su pulso para ver si realmente había muerto. Puede que no hubiéramos sido ni siquiera lo suficientemente valientes como para pedir su cadáver y enterrarlo, como finalmente hizo Nicodemo, aunque siempre lo siguió en secreto. Y más difícil aún, quizá no hubiéramos esperado al tercer día como algunos discípulos y nos hubiéramos vuelto a nuestra casa en Emaús, decepcionados y descorazonados. Y aunque hubiéramos escuchado a una de las mujeres del grupo, que estaba vivo, posiblemente la hubiéramos tomado por loca. O nos hubiera gustado ver y tocar, con pruebas, como a Tomás. 

Pero tenemos la oportunidad de comparar nuestras experiencias con aquellas que nos relata el Evangelio si confiamos en la palabra de alguien porque le conocemos; podemos observar cómo nuestra sociedad ensalza a las personas y al poco tiempo las rechaza. Nos gusta o gustaría admirar la sencillez y humildad de algunas personas si son poderosas o relevantes. Sabemos valorar lo importante que es compartir, festejar y estar unidos, en "familia", aunque sea con una simple comida. Creemos en la fidelidad y en la lealtad de una amistad que no nos deja tirados en los malos momentos. Quizá no tengamos vergüenza o miedo a posicionarnos frente a la injusticia. Ayudemos a otros, más o menos queridos, solidariamente a sobrellevar sus "cruces" o sus pobrezas... Estemos a los pies de la cama de nuestros seres queridos cuando enferman y agradezcamos la compañía cuando seamos nosotros quienes no podamos dar pie. Hayamos llegado a la certeza de que el amor a quienes un día amamos no desapareció ni cuando la muerte nos separó de ellos. Hayamos sido honestos o valientes, aunque nos hayan pagado con desprecios. Habrá personas que interiormente, en su corazón, se pregunten porqué esta vida es tan corta e injusta. Y quizá, como a nosotros, a muchos no les importe que les llamen locos, si a pesar de todo, creen más allá de toda evidencia, pero convencidos y dando testimonio de que la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, da sentido a su experiencia de vida. 

A veces, aún sin "pruebas"se llega a ver el sentido profundo de las cosas, quizá por ello, el Evangelio nos enseñe que son "dichosos los que creen, sin haber visto".


SIMBOLISMO DEL BLOG


Hace tiempo aprendí que para que un símbolo fuera bueno, no tenía que ser explicado. Sin embargo, puede ser interesante conocer qué interpretación personal damos a determinados símbolos; pues lo que para alguien no tiene ningún sentido, para otra persona puede estar lleno de significado. 

Con la nueva apariencia del blog, se sigue subrayando la idea de una ventana que se abre al horizonte, a la vida; con el deseo de aprender y de vislumbrar la luz del sol; la sabiduría. En un paisaje claroscuro, en el que se mezclan las nubes y el cielo despejado, como signo de los diferentes estados de ánimo y sentimientos que normalmente experimentamos, en el que se perfila el camino a seguir. 

Las nubes, el mar y la tierra se entremezclan como lo hacen nuestros sueños y formas de entender las cosas...quienes aprendieron que para caminar sobre las aguas es muy importante pisar tierra. 

La ventana, que identifica el blog, es el monumento "ventana al mar" que está situado en la costa de La Coruña. Un lugar apartado, perfecto para la reflexión, desde donde el ser humano puede abrirse también a la inmensidad de la trascendencia, de la grandeza del Creador y de la Creación; desde donde profundizar en su modo de entender la vida y su vivencia del hecho religioso. 

Símbolos que habrán cumplido su "misión" si nada más abrir el blog, percibimos paz, profundidad y calor espiritual. Que verá además confirmado su título, si con sus palabras se nos transmite el deseo de aprender, de asomarnos a experiencias sencillas; analizar, compartir o transmitir nuestros valores.