VERDAD


Que insoportables pueden resultar ciertas verdades para quienes prefieren permanecer ciegos a su luz. Y por consecuencia, quien habla honestamente puede ser tomado por un loco descarado, prepotente revolucionario e incluso por timador sin escrúpulos. 

Merece la pena dejar a un lado los prejuicios y adentrarse un poco más en las profundidades de ese bosque que a veces somos las personas. Porqué dicen lo que dicen, hacen lo que hacen, sienten lo que sienten. Esta aventura de sumergirse en las profundidades del corazón puede darnos la clave para conocer verdaderamente los intereses, sueños, aspiraciones de quien hasta ahora sólo era esa persona de la que me habían dicho esto o lo otro. 

Pues sólo desde una mirada profundamente humana, solidaria y empática se nos revelarán sus cicatrices, aquellas que también forman parte de nuestra historia y de nuestra verdad. 

Nadie está capacitado para juzgar a otra persona; por muy superficial e inocente que sea su juicio. Pues su verdad es inabarcable para los ojos que no la conocen desde dentro. Por ello, también debemos dar gracias a todas esas personas que no tienen miedo de decir la verdad aún a costa de las críticas y que te invitan a entrar en el bosque de sus vidas para que puedas apreciar el inmenso regalo de su verdad. 

SOY AFORTUNAD@


A veces los jóvenes creen que triunfar en la vida es ser guapísimo/a, tener muchas cosas, poder comprar un coche o una moto de lujo, tener todo el dinero posible o que sólo son importantes quienes llegan a ser jefe o jefa de algo...etc.
Sin embargo, son cosas muy diferentes las que nos hacen sentirnos verdaderamente afortunados. Porque no se trata de tener cosas sino de ser.

Sin ir más lejos, hace unos días escuché estas palabras que un profesor dijo a un grupo de jóvenes: "triunfar en la vida es tener compañeros como ellos y que te quieran". Pues este profesor había recibido una pequeña sorpresa por parte de sus compañeros de trabajo, los profesores y profesoras de su colegio. 

Es posible que ni siquiera aquellos profesores hubieran imaginado que su pequeño gesto de compañerismo, amistad o gratitud pudiera hacer tan feliz a su compañero. Si fue así, quizá sea debido a que él mismo supo darle valor a lo que verdaderamente importa. 

Cada día tenemos una gran oportunidad de pensar, aunque sólo sea por un segundo, qué es lo que nos hace sentirnos afortunados y tener esa certeza en el corazón de que, en cierta medida, hemos "triunfado" en la vida porque la vivimos con entrega, con verdad y con amor. Siempre en camino, intentando mejorar. Mirando el lado positivo, como también otro profe suele recordar a menudo.

Si descubres los "grandes tesoros" de tu vida, tendrás razones para sentirte afortunado aunque no todo sea perfecto. Y encajarás los golpes del destino, las mezquindades, críticas o sinsabores del pasado, presente o futuro, sabiendo que ya nada ni nadie podrá impedirte que sigas soñando.

Gracias por hacerme sentir tan afortunado. 




EL VALOR DE NUESTRAS GRIETAS


El Kintsugi es práctica japonesa de reparar fracturas de las piezas de cerámica con resina de oro.



Kintsukuroi es el término japonés que designa al arte de reparar con laca de oro o plata, entendiendo que el objeto adquiere mayor valor y belleza por el hecho de haber estado roto. En lugar de considerar que pierde el valor, al reparar la cerámica, se crea una sensación de una nueva oportunidad, recuperación y vida. Este arte hace bello y fuerte lo frágil. Se da el caso de que las piezas reparadas mediante este método son muy valoradas. 

Esta forma de entender las cosas puede ser de gran ayuda para dar sentido a las grietas, heridas, decepciones e imperfecciones de nuestras vidas, pues los vínculos lastimados y los corazones maltrechos, algún día, pueden ser una oportunidad para llegar a descubrir nuestra fortaleza y belleza interior. Para ello, hay que optar por no ocultar las experiencias que fueron traumáticas sino asumiendo que forman parte de nosotros mismos, de nuestra historia personal. 

En nuestra mano estará darles un nuevo sentido, un nuevo valor, reparándolas con los valiosos hilos del amor, de la resiliencia, confianza, perdón, fortaleza, amistad...etc.