"Estás en tu prime"


No hace mucho que un joven me dijo "estás en tu prime" y no tenía ni idea a lo que se refería.

Este joven me lo explicó. Piensa que me encuentro en mi etapa profesional más brillante. Ya que en menos de un año el proyecto educativo que coordino ha obtenido varios reconocimientos tanto a nivel regional como nacional e internacionalmente. 

Según la IA "Estar en tu prime" significa estar en el mejor momento de tu vida, un período de plenitud, máximo rendimiento, confianza y equilibrio, tanto física como emocional o profesionalmente, una expresión popularizada por la cultura juvenil que viene del inglés y se refiere a un estado de auge o apogeo personal. 

Lo cierto es que viendo esta definición, quisiera compartir los motivos tanto por los que no estaría de acuerdo como los que sí podría encajar en esta aseveración de mi alumno. 

No estaría de acuerdo si fuera el hecho de haber recibido varios premios lo único que justificase su apreciación. Ya que aunque sea bastante satisfactorio recibir un reconocimiento (más aún después de una trayectoria laboral que ya va siendo amplía en lo que se refiere no tanto al tiempo sino a la diversidad de lugares en los que he podido desarrollar esta vocación como educador); me parece aún más meritorio contar con el reconocimiento de quienes día a día son testigos de tu esfuerzo y dedicación profesional. Y sin duda, podría afirmar que ningún premio puede compararse a la gratitud y sobrecogimiento que experimento ante Dios ya que soy consciente de que todo es obra suya y fruto de los dones que me ha dado sin mérito por mi parte. 

Debo estar de acuerdo con el joven ya que él no lo decía por lo evidente de haber recibido estos premios educativos. Sino movido por la perspectiva que le dan los cinco años en los que ha cursado la asignatura. Ha sido testigo de lo que soy, lo que digo y lo que hago. Observa cómo mis propios compañeros me muestran consideración y respeto. Y él mismo sabe que cambiaría cualquiera de esos premios por un solo recreo en los que he tenido la suerte de conocerlos más allá de lo académico y de que se hayan abierto conmigo como lo harían con su mejor amigo (en esta época adolescente que se caracteriza por ser herméticos con los mayores). Porque ellos son mi mayor premio.

Por todo ello, no sólo me siento feliz. Sino algo mucho más profundo que va más allá de una etapa de la vida positiva más o menos larga en el tiempo. 

Me he sentido bendecido en los momentos más difíciles del pasado cuando en mi corazón resonaba una frase de San Pablo que dice "Sé de quién me he fiado" y de Josué 1,5 "estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé"

Me siento bendecido por todos los aspectos personales que si bien suelen ser desconocidos por los alumnos; éste sí que conoce algunos porque es imposible no transmitir lo bueno que vivimos cada día pues "de la abundancia del corazón habla la boca" (Lc 6,45). 

Y me parece que seguiré sintiéndome bendecido aunque no tenga tanta suerte en el terreno profesional porque nada podrá borrar lo que ya he vivido y porque confío en que en este camino de la vida, quedan muchas cosas que aprender en este futuro aún por escribir.