EMPEZAR DE NUEVO



¿Has caído? ¿Te has roto? ¿Has perdido el rumbo? Batman y Manuel Carrasco contribuyen a ilustrar esta reflexión. Puedes aprender a levantarte, a reconstruirte y a volver a empezar desde cero no dejándote arrastrar por miedos e inseguridades. Pero empecemos por el principio...

Cuando vemos que un niño pequeño comienza a andar nos parece lógico y totalmente normal que se caiga y que vuelva a levantarse para intentar andar de nuevo para alcanzar a su madre o su padre que están ahí para apoyarle y enseñarle. Y si el niño llora le dicen: "no pasa nada cariño"; y le animan a que repita su valiente iniciativa una y otra vez fijándose más en sus lentos y diminutos progresos que en sus muchas oportunidades frustradas y en las pequeñas heridas que ello le va ocasionando. 

¿Cuando comenzamos a olvidar que la vida es un continuo caer y levantarse? ¿Cuando dejamos de vivir este proceso de forma positiva? Pues caer y levantarse una y mil veces no nos debe impedir estar interiormente bien, encontrar el sentido de nuestra vida y vivir con plenitud. Quizá dejamos de experimentarlo positivamente cuando pasamos a confundir la confianza en uno mismo con la falsa sensación de seguridad de querer controlarlo todo y a la autorreferencialidad. Cuando la autoestima y automotivación del "yo puedo con todo" "soy invencible" "nada es imposible" deja de ser sana, transformándose en egoísta y no permite que se desarrolle adecuadamente también nuestra tolerancia a la frustración. Y ante cualquier "palo" de la vida todo se viene abajo y todo se bloquea. Lo mejor es que nos trabajemos interiormente para que nuestra autoestima y nuestra tolerancia a la frustración sean proporcionales y proporcionadas.   


Es cierto que cuando algo se rompe siempre es difícil recomponerlo. Aunque no es del todo imposible. Que comenzar desde cero no es apetecible y nos desalienta. Pero en verdad, nunca es completamente desde cero porque gracias a que nos caemos una y otra vez vamos aprendiendo también a caminar. Todo proceso interior produce también algún progreso. Y lo primero que debemos hacer es esforzarnos en ver lo positivo, pensando cuales son los aprendizajes positivos que nos ayudarán a levantarnos. Nuestras grietas son parte de una historia y tienen su valor.  El Valor de nuestras grietas.

¿Aprendemos a andar por el miedo a caer o por la ilusión de alcanzar una meta (como la autosuficiencia o recibir el cariño de quien nos espera con los brazos abiertos)? Porque siempre hay quien tiene una gran fe en nosotros y jamás nos dejará por imposibles (Parábola del Padre Misericordioso). Y del inmenso Amor que nos espera al final del camino (incluso más allá de esta vida). 

En este "padre" adoptivo del Sr. Wayne en una de las películas de Batman bien podríamos reconocer a nuestra persona amada, a nuestras madres o padres, suegros, hermanos, cuñados, tíos, primos, amigos o incluso a Dios, que se acercaron o acercan a nosotros y nos muestran su amor incondicional y el sentido de este "empezar de nuevo" como un continuo "aprender a levantarse" que no es otra cosa que simplemente "aprender a vivir" siendo felices por dentro aprendiendo a reconocer cuál es nuestro verdadero legado. Ellos nos lo transmitieron en forma de valores y seguro que les gustaría vernos bien aunque debamos empezar de nuevo. 


Y Manuel Carrasco y Georgina expresan con esta canción titulada "Cero" que aunque no todo dependa de nosotros, sea lo que sea será lo mejor y estaremos bien. 




MADURACIÓN


Una reflexión sobre los "tiempos" que necesitamos para tomar decisiones vitales. Y de cómo la naturaleza nos ofrece algunas pautas para comprender la importancia de estos procesos.

A muchas personas les cuesta tomar decisiones. Más aún si se trata de cosas verdaderamente importantes, de esas que afectan a quienes se ama o que condicionarán tu futuro inmediato. 

La propia naturaleza nos puede ayudar a mejorar nuestra actitud a la hora de tener que comenzar alguno de los procesos de decisión a los que nos vemos frecuentemente abocados en el terreno personal, interpersonal, laboral...etc. 

Lo primero que debemos tener en la cabeza es que es algo positivo que nos ayudará a "crecer" como personas al igual que hace crecer a las plantas. Por difícil que sea la decisión a la que debamos hacer frente, llegar a tomarla será por sí mismo algo bueno con independencia de las consecuencias positivas o negativas de dicha decisión en el tiempo. 

En cuanto al hecho de considerarlo algo natural o "accidental" las plantas nos enseñan que estos procesos de maduración nos definen y son parte de nuestra propia naturaleza, se trata de un proceso natural o connatural al ser humano. Al igual que dar un determinado fruto define el nombre de una planta o el momento vital en el que esta se encuentra. Aunque las personas somos menos conscientes de que estos procesos forman parte de nosotros porque "aparecen" mucho más visibles solamente en determinados momentos de nuestra vida. 

En cuanto al tiempo, cada fruto requiere un tiempo distinto de maduración. En unas plantas será un proceso rápido y en otras será mucho más pausado. Cada persona necesita su propio tiempo. Para madurar una respuesta algunas personas necesitarán unas horas, lo que en otras puede llevar semanas. Aunque debemos luchar tanto con la inclinación a tomar decisiones demasiado rápidas habiéndolas madurado de forma insuficiente como a luchar contra la tendencia a dejarlas siempre para más adelante o incluso a no querer tomarlas. Esto último debido a nuestras inseguridades o por una falsa seguridad que acomoda y lleva a obviar la verdadera necesidad de hacerlo. 

En cuanto a la autonomía o necesidad de apoyo. Puede ser un proceso que no necesite ninguna intervención o que por el contrario requiera algún tipo de ayuda. En cualquier caso, en referencia a las personas, siempre es positivo transmitir a quienes bien nos quieren cómo nos sentimos, en qué momento vital nos encontramos o qué decisiones vitales estamos madurando. Ya que si no nos abrimos, nosotros mismos nos estaremos privando de lo positivo que es que alguien sea consciente de la ayuda que podamos necesitar, de la que nos puedan ofrecer; que nos puedan orientar, apoyar o corregir; y de lo beneficioso de recibir un nuevo punto de vista. 

En cuanto al resultado, debemos pensar que no todo depende de la planta. Hay muchos condicionantes impredecibles e incontrolables (como la lluvia, el sol, la temperatura, la tierra, los pájaros...). Debemos aprender de la naturaleza para no dejarnos llevar por nuestro deseo de controlarlo todo. La casualidad o "providencia" como generadora de orden, armonía y belleza en nuestras vidas. Ese "caos" que funciona como un reloj suizo. 

A veces es necesario trasplantar, injertar o fumigar para favorecer la maduración del fruto. También para las personas pueden ser buenos los cambios de aire que favorezcan dar un mejor fruto en otra tierra; aceptar nuevas ideas, valores o proyectos que revitalicen nuestra savia; o realizar un proceso de saneamiento tomando distancia de plagas y enfermedades (prejuicios, dependencias, relaciones o personas tóxicas...etc). 

En cuanto al fruto, contrariamente a lo que podamos pensar, no siempre es lo más importante. Algo que puede ilustrar bien la frase "Enamórate del proceso y los resultados llegarán" que circula por la red y que nos recuerda que tan importante o más que el fruto es el propio tiempo de crecimiento, de esfuerzo o de aprendizaje. 

En muchas ocasiones nos fijamos más en lo superficial y secundario que en lo esencial y prioritario. Por lo que aún nos queda mucho que aprender de esa naturaleza de la que también formamos parte. Y tomar conciencia de lo importantes que son los momentos y espacios de maduración. 

El siguiente cuento de Jorge Bucay trata sobre las actitudes que se necesitan para sembrar y para cosechar. 



HORIZONTES



Es inevitable que todos queramos saber cómo será nuestro futuro. A veces, porque quisiéramos poder anticiparlo para tomar las mejores decisiones posibles. Te invito a tener presentes algunas de estas pequeñas reflexiones con la intención de orientar o reconducir tu propio camino.

- No hay un solo horizonte. Si pensamos en plural tendremos una mejor predisposición para adaptarnos a las circunstancias que la vida nos depare. 

- Pensemos en positivo. Aún ante las peores perspectivas, debemos mantener una actitud positiva, resiliente, de aprendizaje de cuanto vayamos a experimentar. 

- El presente se vive con más intensidad teniendo en mente motivaciones de futuro. Sin metas, sin objetivos, sin propósitos a corto, medio o largo plazo podemos sentirnos algo perdidos o sin rumbo. 

- Pequeños o grande sueños. No hay oposición ni tienen porqué excluirse mutuamente. Los necesitamos todos. 

- Cualquier horizonte como cualquier andadura o empresa que emprendamos no deja de tener una parte de incertidumbre. Que la vida sea imprevisible por naturaleza nos ofrece la oportunidad de aprender a no darlo todo por hecho, a no acomodarnos y no pretender controlarlo todo. Y a poner nuestra seguridad más allá de nosotros mismos. Esto se comprende mucho mejor gracias al don de la fe. 

- Más allá de los sueños que no sea posible realizar, habrá nuevos horizontes. Quizá estemos en el momento en el que debamos aceptar que algo que nos propusimos no podemos hacerlo o tenerlo pero no por ello debemos dejar de caminar. Siempre hay horizontes nuevos. 

- ¿Quién nos acompaña hacia nuestros horizontes?. A veces, pensamos individualmente. No debemos olvidar a quienes forman parte de nuestra vida. Ya que cualquier decisión que tengamos que tomar también les afectará de una u otra manera a ellos o ellas.  

- Pensemos en horizontes compartidos. Con independencia del presente o precisamente para contrarrestar los efectos negativos de la soledad o de relaciones frustradas pensemos en horizontes de comunión, de cooperación, de cercanía con quienes amamos. 

- Busquemos el equilibrio. Una de las cosas que más nos cuesta es renunciar parcialmente a lo que queremos hacer en virtud de lo que sabemos interiormente que debemos hacer. Sin embargo, el equilibro tiene muchos más aspectos positivos en el tiempo. 

- Los horizontes seguirán ahí, seamos pacientes. El camino hacia algo suele ser siempre más largo de lo que nos imaginábamos. Y no siempre lo llevamos con la paz que deseamos. Sólo quien sabe esperar, sabrá valorar, agradecer y aprovechar lo conseguido.

- No perdamos la esperanza, un día disfrutaremos de alguno de nuestros horizontes. La esperanza, por pequeña que sea es un potente motor que cada día nos acerca más y más a nuestros sueños, a paso corto o a grandes zancadas. Lo importante es  no renunciar nunca, volverse a levantar todas las veces que sean oportunas. No hay nada imposible. Más allá de nuestras fuerzas, la esperanza se abre paso, te busca, te encuentra y te guiará hacia nuevos horizontes. 








PRESTAR LA VOZ



Existen algunas razones positivas por las que merece la pena prestar la voz. Una de ellas es la de haber aprendido que, para que algo brille o se escuche más, en ocasiones, hay que procurar "sombra" o "silencio" a su alrededor. 

Hay quienes en nuestro mundo nunca serían escuchados si otras personas no prestaran su voz acallando sus opiniones. Pienso en todas aquellas personas anónimas que desgastan su vida, silenciando la suya, para que otros disfruten de la dignidad, del respeto, del amor o el cuidado que precisan y que no tienen fuerzas para hacerse oír.


Hay quienes prestan sus manos a otras personas. Hay quienes prestan su tiempo a la ciencia y al conocimiento haciendo vida lo que otros descubrieron. También hay quienes como educadores llegan a la convicción de que el mensaje que desean transmitir es más valioso que el mensajero, y tienen sumo cuidado para que dicho mensaje no se deforme. No se trata de cobardía o falta de implicación sino de cumplir una misión de esa determinada forma porque hacerlo así también es parte de esa misma misión encomendada.

Aprendamos a valorar el criterio de quien opta por el anonimato. Una opción que no estará exenta de sinsabores. Más aún cuando la discreción, la modestia o la prudencia no parecen valorarse como virtudes sino como casi defectos. Pero todo merece la pena cuando existe un objetivo mayor. 

Vosotros, ¿a quiénes o por qué causa estaríais dispuestos a prestar vuestra voz dejando en segundo plano vuestras opiniones?.